Blog de Glidea

Ideas para superar la adicción al WhatsApp

Director / Experto en imagen de Sitios Web
31/01/2014 - 11:35

¿Cuántas veces al día revisás tu WhatsApp? ¿Sentirías ansiedad si pasás un día entero sin mirarlo?

El WhatsApp es una aplicación espectacular y sumamente práctica. Me permite estar más conectado con mis amigos, familiares y conocidos en forma casi inmediata. Lo que me gusta de esta aplicación es su facilidad de uso, que es gratis, el doble check, chusmear la fotito de perfil actualizada y la posibilidad de armar grupos. Además tiene una interface (a mi parecer) estéticamente linda.

La gratuidad de WhatsApp es sin dudas un arma de doble filo. Por un lado, es buenísimo que sea gratis, ya que nos ahorra un costo enorme de comunicación (bien lo saben las empresas de telecomunicaciones, que vieron cómo un gran negocio se les venía abajo). Pero por otro, es el gancho para que nos hagamos adictos a la aplicación. Y enviando mensajes a lo pavote, aportemos a la adicción de los demás.

Sin embargo me doy cuenta de que algo no anda bien. No puede ser que esté revisando el teléfono unas treinta veces por día (mínimo) tanto si hay mensajes como si no los hay. No solo es desgastante, sino que tampoco tiene sentido mantener este tipo de conducta en el mediano y largo plazo.

Mi objetivo para este año es liberarme psicológicamente de esta aplicación y darle el uso justo cuando sea necesario. Para empezar me gustaría revisar el teléfono dos o tres veces por día (y no treinta).

Me gustaría saber en tu caso cómo es tu relación con el WhatsApp, que uso le das y si considerás que estás en un grado de adicción medio/alto en donde:

  • Sentís ansiedad cuando te llega un mensaje, cuando no te responden, cuando tardás en responder, cuando pasa cierto tiempo sin que puedas revisar el teléfono.
  • Exigís respuesta inmediata del otro.
  • Estás todo el día pendiente de si recibís un mensaje y mirás de reojo tu celu para ver si está la lucecita titilando.
  • Confundís los sonidos y tenés la sensación de que se trata de una notificación de tu WhatsApp cuando en realidad se trata de otro sonido externo.
  • Abrís el WhatsApp aun cuando no hay mensajes nuevos.

¿Para qué reducir el uso del WhatsApp?

Como la mayoría de la gente probablemente creerás que no hay razón para reducir el uso del WhatsApp. Ni hablar de eliminar esta aplicación de tu vida. Coincido en parte. El WhatsApp es extremadamente útil y práctico. Pero jugará en nuestro favor siempre y cuando hagamos un uso responsable del mismo.

Las razones por las que quiero cambiar la forma en la que lo uso son las siguientes:

  1. Liberarme psicológicamente.
  2. Eliminar completamente las interrupciones causadas por esta aplicación.
  3. Reducir la ansiedad.

En mi caso las consecuencias son estrictamente personales, pero me consta que para muchos otros las consecuencias llegan a afectar a los demás. Muchas personas descargan su ansiedad sobre los demás, en forma de persecusiones, reclamos y hasta agresiones.

El camino hacia la desintoxicación del WhatsApp

Como te comentaba anteriormente mi objetivo para este año es llegar a revisar el teléfono unas dos o tres veces por día. Y más aún liberarme psicológicamente y no tener que depender un 100% ni de WhatsApp, ni del Facebook, ni del Email, ni del teléfono. Porque seamos claros, todo lo dicho para WhatsApp también aplica a otras formas de comunicación. Por ello mi amigo Juan ha encarado también el desafío de vivir sin teléfono celular.

Si bien aún no lo logré, en este artículo te voy a compartir algunas ideas que me ayudaron a reducir la cantidad de tiempo que paso usando el WhatsApp. Obviamente cada técnica es experimental y no a todo el mundo le funcionará. Podés pensar nuevos métodos acorde a tus necesidades. Y tanto si funciona como si no, sería genial que nos compartas tu experiencia con un comentario.

#1 Desactivar las notificaciones

Como mínimo el sonido. No solo porque es una fuente de distracción permanente, sino que tener el sonido como aviso ante cada mensaje que ingresa, te quema literalmente el cerebro. Y más si estás dentro de un grupo de WhastApp (más de 5 personas por ejemplo) y están todos enviando mensajes para organizar la salida del fin de semana.

Si lograste desactivar el sonido y te sentís cómodo con ello, podés ir un paso más adelante y desactivar la lucecita que titila así no tenés que andar mirando de reojo si entró un mensaje o no. Aún no llegué a ese paso pero voy en camino…

En la imagen se observa la lucecita del celu al recibir un mensaje de WhatsApp. Cuando dejo el móvil cerca de mi escritorio de trabajo no puedo evitar mirar a cada rato para ver si llegó un mensaje nuevo.

#2 Alejar el teléfono de la vista

Guardalo en tu mochila o cajón. Y si querés ir más lejos sácalo completamente de tu radio de acción para que te cueste irlo a buscar. Me di cuenta de que cuando trabajo con la computadora y tengo el teléfono ahí al lado, es muy fácil distraerme y encenderlo. Lo peor es que lo revisás, queda ahí y a los cinco minutos lo volvés a agarrar para chequear si entró un mensaje. Comportamiento completamente adictivo si lo hay.

En la imagen se observa donde dejo mi celular diariamente sobre todo cuando estoy trabajando. Se trata de dejarlo en mi pieza en la mesa del televisor rodeado de otros objetos.

#3 Ocultar el ícono de la vista

Si el ícono aparece como un acceso directo o está ahí a la vista ni bien encendés el teléfono, es probable que te sientas tentado a ingresar a la aplicación. ¿Para qué si no hay ningún mensaje nuevo? Puede ser para repasar conversaciones anteriores, ver si alguien actualizó su foto de perfil, chequear cuando fue la última vez que la otra persona se conectó (y terminar de confirmar si leyó el mensaje o no). Suele ser bastante compulsivo este comportamiento en un grado de adicción medio-elevado. Es decir, la persona abre la aplicación muy seguido, más allá de que no tenga ningún mensaje nuevo que leer.

Para este caso lo que yo hice fue poner atrás de todo el ícono de WhatsApp (esconderlo si se quiere de mi vista). Entonces ya ni lo veo cuando enciendo el teléfono y por ende no me veo tentado a abrirlo.

Estos son los íconos que aparecen ni bien enciendo el móvil. Como observarás también quité el de Facebook, Twitter y Gmail.

#4 Apagar el teléfono

Un paso más allá sería apagar el móvil. Directamente. Sin asco. Lo que se busca con esto es que te de más fiaca revisar el WhastApp por el simple hecho de que ahora tenés que encenderlo y esperar un tiempo hasta que arranque, haciendo todo el proceso muy tedioso.

#5 Desactivar el Wi-Fi

Para los que pasaron el teléfono a tarjeta (como yo) y no abonan ningún plan, entonces otra alternativa sería desactivar el Wi-Fi. Esta artimaña también la estoy utilizando y juega favorablemente psicológicamente en el sentido de que si no hay internet, no entraría ningún mensaje nuevo y por ende no hay nada que esperar ya que nunca llegará.

#6 No esperar un mensaje de nadie

Otra artimaña psicológica. ¿Quién te va a escribir? Cuando uno espera algo de otro se genera ansiedad al pensar que en cualquier momento podrías estar recibiendo un mensaje de esa persona. No esperés un mensaje de nadie y te darás cuenta como disminuye tu nivel de ansiedad.

Por supuesto, esto es más fácil de decir que de hacer. Todos sabemos lo dificil que es no esperar nada de nadie. Sobretodo cuando estamos enamorados :)

#7 Eliminar la aplicación

Una de las medidas más extremas. En lo personal no lo haría pero lo consideraría tal vez como un experimento de 7 días. La idea sería entonces borrar el WhatsApp del móvil durante una semana y tomar nota de lo que experimento a nivel emocional y en definitiva ver el impacto de esa medida en mi vida. Esto claramente no es para los debiluchos y requiere de mucha fortaleza mental para poder hacerlo. Siempre va a haber excusas del estilo “esto es ridículo”, “qué estupidez”, “no tiene sentido”. Pero si no podemos hacerlo bajo ningún término, en cierta medida estamos reconociendo nuestro grado de dependencia de WhatsApp. Y posiblemente una dosis bastante baja de amor propio.

Otro enfoque de la mismas idea consistiría en ir haciéndo "períodos de abstinencia" progresivas. El primer mes durante un día, el segundo mes durante dos días y así progresivamente. Esta es una técnica totalmente conocida para la incorporación de nuevos hábitos a nuestra vida.

Algunas conclusiones

No es fácil cambiar de hábitos y menos aún ser conscientes de que algunas conductas que tenemos pueden estar perjudicándonos. En este artículo hablé del WhatsApp, pero el mismo tema se puede extender a cuando usamos compulsivamente por ejemplo el Facebook, Gmail, Twitter o cualquier otra aplicación instalada en nuestro móvil.

En lo personal creo que no está bueno hacer un uso adictivo del celular y en mi caso elijo tener menor dependencia de las aplicaciones de moda. Desde ya que reconozco su utilidad, pero al mismo tiempo pienso en cuánto me ayudan a cumplir mis objetivos personales sacando la siguiente conclusión: en muy poco…

Prefiero destinar mi tiempo a otras cuestiones que estén más alineadas con aquello que quiero lograr. En lugar de pasar una hora frente al Facebook, optaré por pasar ese tiempo practicando una canción con mi guitarra, escribiendo un artículo o realizando ejercicio físico, sólo por citar algunos ejemplos.

Para terminar no puedo dejar de recordar aquellas personas que directamente han optado por llevar una vida sin celular (un poco por rebeldía, un poco por decisión propia). Suena una locura y sí que lo es. Pero en el fondo está en cada uno ver que le funciona y que no acorde al estilo de vida que quiere lograr.

¿Te considerás un adicto al WhatsApp? ¿Vas a hacer algo al respecto? ¿Has probado alguna de las ideas mencionadas en este artículo u otras? Te invito a contarnos tu caso a través de los comentarios.

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