Blog de Glidea

Programación para niños

Consultor Web
07/01/2014 - 16:26

La “programación para niños” es una propuesta educativa que viene creciendo con fuerza en varios países, producto de la revolución que la informática, internet y los medios sociales viene produciendo en las sociedades durante los últimos 15 años.

Estonia es uno de los países que ha decidido que todos los niños de primer grado comiencen a aprender a programar. El debate se ha extendido a Gran Bretaña, Finlandia, Israel y otros tantos países.

El concepto es audaz: no se trata sólo de enseñar a programar a los niños, sino de habilitarles esa capacidad para que puedan, a partir de ella, pensar y aprender.

Como introducción al tema, en este video (en inglés) grandes personajes de la tecnología (o no), como Bill Gates y Mark Zuckerberg, nos explican por qué deberíamos aprender a programar y se muestran de acuerdo con Steve Jobs, que pensaba que “todos deberían aprender a programar, porque hacerlo te enseña a pensar”.

Programación para niños: programar para aprender

En esta excelente charla TED, Mitch Resnick expone las razones por las cuáles todas las personas harían bien en programar, por qué sería bueno incorporar la programación para niños y comenta algunas de las herramientas que pueden utilizarse para tal fin. Luego de ver el video, extraeremos algunas de sus ideas principales.

Se trata de que los niños, como primer paso antes de que se extienda hacia el resto de la sociedad en unos años, no sólo usen la tecnología (consuman a través del uso de la tecnología), sino que también puedan “crear utilizando la tecnología” y, finalmente, que puedan “expresarse a través de ella”.

“La situación actual se asemeja a poder leer pero no escribir”, aunque en relación con la tecnología. Podemos utilizar todos los dispositivos tecnológicos, podemos utilizar aplicaciones, sitios web y otros recursos de software, pero en términos generales no podemos crear nada de todo ello.

Cuando aprendemos a leer y a escribir, muchas nuevas oportunidades de aprendizaje se nos abren. “Podemos utilizar la capacidad de leer para aprender nuevas cosas”. Lo mismo debería ocurrir con la capacidad de programar: podríamos aprender a partir del conocimiento sobre cómo hacerlo.

Sobre esa misma idea, “no aprendemos a leer y a escribir para ser escritores profesionales, sino para acceder a un nuevo nivel de capacidad de aprendizaje”. Lo mismo ocurre con la programación: “no aprendemos a programar para volvernos programadores, sino para acceder a un nuevo nivel de capacidad de aprendizaje”.

¿Aprender qué? Por supuesto, aprender más sobre cómo funcionan las computadoras, la informática y la tecnología. Y saber esto no sólo nos habilita a entender, sino también a utilizar estas herramientas para crear nuevas cosas.

Y al ponernos a crear utilizando la computación, aprendemos muchas cosas de lógica, matemática o física no porque las leemos para aprobar un examen, sino porque lo necesitamos para diseñar un juego, una aplicación o un sitio web. Y la fijación de este tipo de conocimientos, adquiridos producto de la necesidad, es hasta 7 veces más efectiva. Como dijo Confusio: “Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí”.

Además, las capacidades de “pensar creativamente, razonar sistemáticamente y trabajar en colaboración” sin dudas podrán ser utilizadas en cualquier ámbito de trabajo, desde una producción teatral hasta la organización de una fábrica de tornillos. Pero también nos permite ser mejores ciudadanos, vecinos y hasta familiares.

Algunas de los recursos de programación para niños y jóvenes que Mitch menciona son “Code Acadamey, Coder Dojo, Girls Who Code, Black Girls Code, Scratch”.

Programación para niños en el mundo

El caso de Estonia, últimamente en boca de todos, es de manual. La programación para niños en sus escuelas es sólo una parte –estratégica, claro- de una estrategia de desarrollo nacional mucho más amplia: un vuelco rotundo y masivo al uso de las nuevas tecnologías, en todo ámbito de aplicación posible, como medio para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

En Gran Bretaña, en parte inspirados en el caso de Estonia, la discusión sobre la enseñanza de computación y de programación en las escuelas ha tomado gran impulso. Se pretende que, desde edades tempranas, los niños desarrollen capacidades de “cálculo, pensamiento sistémico, desarrollo de software y lógica”.

Uruguay, como en tantas otras áreas de la vida, avanza sin prisa y sin ruido, pero sin pausa, en esta área también y, a través del Plan Ceibal y la promoción y puesta en práctica de las ideas de Mitch Resnick arriba mencionadas.

Finlandia e Israel son otros dos casos de referencia. Como dato de color para cerrar, un caso increíble proveniente de Estados Unidos: el hombre que le enseñó a programar a un indigente que se cruzaba a diario.

Programación para niños en Argentina

En Argentina, lamentablemente, venimos un poco retrasados. Bueno, seamos honestos: bastante retrasados. Con problemas básicos de educación y cayendo año tras año en los rankings mundiales de educación (ver caso PISA), parece utópico pretender avances en torno a la enseñanza de programación para niños.

Sin embargo, no dejan de aparecer algunos casos aislados, ya sea a través de individuos que intentan abrir debates, profesores que introducen la programación a los niños por su propia cuenta o bien algunas iniciativas gubernamentales aisladas.

Uno de los individuos más conscientes sobre el potencial educativo de la programación es Adrián Paenza. Al repasar todos los problemas que Argentina debería enfrentar a la hora de encarar la incorporación de programación para niños en la currícula, uno de los principales era la falta de personal capacitado para hacerlo. Y como solución propone una idea audaz: que los maestros y los profesores aprendan juntos a programar. Esa es la audacia que necesitamos para salir adelante; y es también la que, lamentablemente, no tenemos.

Otro caso aislado digno de mención es el de la maestra María Eugenia Nuñez, quien ha asumido plenamente su rol docente al decidir impartir lecciones de programación por su propia cuenta, en beneficio de sus alumnos, sin otro beneficio que la satisfacción de cumplir con la misión docente de intentar desarrollar en sus alumnos todo su potencial.

Un debate relativamente reciente se ha dado en torno al programa de la nueva NESC (Nueva Escuela Secundaria de Calidad) de la Ciudad de Buenos Aires. En este programa educativo, la informática deja de existir como materia, para dar lugar a dos supuestos reemplazos: un nuevo rol de “facilitador digital” que trabajaría junto al resto de los profesores para integrar las herramientas digitales en cada una de las materias y la materia “educación tecnológica” que, sin embargo, no contempla computación, informática ni, mucho menos, programación entre sus incumbencias centrales.

Recientemente (Diciembre de 2013), como parte de la campaña mundial de impulso a las ciencias de la computación promovida por Code.org, un conjunto de entidades gubernamentales ha impulsado la participación de nuestro país y ha publicado el portal Programar con información sobre la campaña y recursos variados para introducirse en el mundo de la programación.

En ese marco, el portal educativo Educ.ar ha lanzado una sección de su sitio con material general de introducción a la programación para niños y jóvenes, como manuales, charlas e información sobre cómo comenzar a crear videojuegos.

Preguntas finales

Luego de haber recorrido el debate en general, la situación en el mundo y en la Argentina:

  • ¿Creés que la programación debería ser enseñada en la primaria y secundaria?
  • ¿Cómo debería aplicarse este cambio en la Argentina?
  • Siguiendo a Paenza, ¿qué otras ideas audaces podríamos introducir?

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